
miércoles, 25 de febrero de 2009
La blanca Aurora

viernes, 20 de febrero de 2009
Amor electromagnético.

martes, 17 de febrero de 2009
"How can you mend a broken heart"


La vida y discografía de Bee Gees, magníficamente resumida en un programa televisivo que pude ver no hace mucho, me fue remitiendo con cada canción desde sus primeros pasos, a esos otros de mi vida cuyos recuerdos cabalgan siempre a lomos de alguna música.
jueves, 5 de febrero de 2009
Dios, Chesterton y Educación para la Ciudadanía.
Umberto Eco comentó en uno de sus artículos en La Repubblica en 2003 que "la exhibición de símbolos sagrados en las escuelas no determina la evolución espiritual de los alumnos", y a uno que anda ya con la mosca tras la oreja por los años, los desencantos, y la estructura maniquea de nuestra nueva sociedad, le ha venido a la cabeza el folklore suscitado por la asignatura Educación para la Ciudadanía. domingo, 1 de febrero de 2009
Me voy a la escuela
Repentinamente, se levantó y echó a andar dirigiéndose con pequeños pasos acelerados y tambaleantes hacia la calle. "¡Joaquin, Joaquin! ¿Donde vas?" gritaron alarmados todos los presentes que corrían hacia él para sostenerle. "Me voy a la escuela" contestó con la misma urgencia del que llega tarde. Instantes después le detuvieron y le llevaron cogido por los brazos hasta el sillón donde literalmente había pasado los últimos seis o siete años, entre tosidos y recuerdos de juventud, tarareando sin parar atonados e indescifrables cánticos de remotos recuerdos cuya melodía incesante parecía tributar un requiem a la constatación de su dilatada vida. El día anterior, cuando le conducían hacia el dormitorio, pasó delante del espejo de la puerta de un armario y entonces giró la cabeza torpemente intuyendo una nueva presencia. Cuando se vio al otro lado, abrió exageradamente los ojos y dijo " ¡Cucha! ¡Ese es mi padre!" y ya no dijo nada más hasta el día siguiente. ¡La imagen del progenitor reflejada en uno mismo! ¡Qué extraños ingredientes afectivos! ¿Qué habría pensado él viéndose tan cerca del que le había dicho adiós cincuenta años antes? Cuesta creer que los viejos ya no sienten ni consienten cuando se ven enfrentados a la resurrección instantánea de personas queridas y de recuerdos en medio de los flases punzantes de su dramática realidad, ésa de la que nunca logran despegarse a pesar de las ensoñaciones y los desvaríos. Y cuesta creer también que la sensiblería y la capacidad para sufrir se haya ido apagando y encorvando como sus cuerpos, esos objetos deformes que como las cosas que estorban, a veces no sabemos donde ponerlos, y así pululan de aquí para allá, ahora te toca aquí y mañana te toca allí, y casi siempre, como el arpa, deslucen en el rincón más olvidado.lunes, 26 de enero de 2009
Héroes a la vuelta de la esquina

Dicen que los nuevos héroes son aquellos que consiguen vivir en un mundo donde las cosas suceden por primera vez. El trasnochado estereotipo de la figura heroica siempre nos ha remitido a los estigmas grandilocuentes del celuloide recordando a Espartaco crucificado o a Rodrigo Díaz de Vivar dándole de beber a un leproso. La Historia, los cuentos y el cine han ido componiendo una interminable guía de héroes, el club de los elegidos por la propia voluntad de los menos indicados. Si algunos de aquellos levantaran la cabeza no dudarian en aplastarles la suya a estos otros por una intromisión tan ilícita como extemporánea, más propia de la obsesiva imaginería humana que de la concesión a las tres formas posibles de una realidad: que haya sucedido, que no haya sucedido, o que el suceso aconteciera de una forma radicalmente diferente. Todos nos hemos vestido, mirándonos al espejo de algunos sueños, de Capitán Trueno, de Alicia en el País de las Maravillas, de Huckeleberry Finn, o de Agustina de Aragón, entre otros miles. El hombre mira al hombre ignorándose a sí mismo, recelando de sí mismo, y olvidando la condición más esencial que posee: el sentido de la individualidad. Nuestra propia razón de ser ha sido voluntariamente despojada de su esencia en pro de un continuo e histórico deseo hacia el enardecimiento de los héroes intentando arrebatarles algo de su condición, como esa estampa que se lleva en la cartera haciéndonos creer que su cercanía va a proveernos de alguna santidad. Bien es cierto que la admiración es un sentimiento muy humano y muy útil para la supervivencia, pero las fuentes no siempre son fidedignas y las intenciones, cuando se untan de componentes ideológicos, están siempre bajo sospecha. ¿Imagináis a alguién que duerma con una foto de Hitler o de George Bush en el cabecero de la cama? Pues haberlos haylos y seguramente dormirán con placidez toda la noche pensando que todos los demonios andan fuera. Felipe II también colgó en su dormitorio El jardín de las delicias de El Bosco, creyendo sin duda que recluía a todos los satanases dentro del cuadro, y luego se jactaba contemplándolos menesterosos, lascivos y desvergonzados por la valiente ocurrencia del pintor de S´Hertogensbosh, ¡un héroe! que debió pensar el monarca cuando acabó comprando casi toda su obra. miércoles, 21 de enero de 2009
TVE Eurovisión= "Camorra mediática desorganizada"
Esos cinco músicos de la imagen de arriba, a los que un crítico oficial de TVE y miembro del futuro jurado para el evento de la selección de la canción de Eurovisión, les ha llamado repetidamente en el foro " cuarentones trasnochados sabineros"-esto último alude al especial cariño que le debe el individuo a Joaquín Sabina-, son cinco currantes con diversas profesiones que un buen día acertaron a meter en el mismo saco la amistad, los ratos libres, el cachondeo, y la pasión por la música. Y así nació Normativa Vigente un grupo musical sin más pretensión que la convivencia entre sus miembros y el disfrute con la creación e interpretación de sus propios temas en los garajes, las buhardillas o los pubs malolientes ahogados en humo y susurros. Supongo que es la misma historia de tantos y tantos grupos que pasean sus lamentos y sus guitarras de casa en casa y de calle en calle esperando que de repente alguien se pare a escucharlos. Pues bien, ocurrió que en el pasado mes de Diciembre, TVE convocó el concurso de selección para la canción de Eurovisión con un mensaje caritativo que, como el hijo pródigo, pretendía que volviesen a su regazo todos los músicos, solistas o grupos, de este País, que recogidos o desperdigados o pertenecientes al cielo o al infierno, atizaran a presentar sus propuestas musicales en medio de una verbena mediática a la que el propio ente ha sabido sacarle siempre muy buen partido. Y así, de esta golosa manera, acudieron como las moscas al pastel, muchos músicos con poco nombre y nula leyenda, y por supuesto, todos los advenedizos paridos en el risible laboratorio de Operación Triunfo. Tras mes y medio de votaciones en todo el territorio nacional con el sistema y la propia página que TVE habilitó a tal efecto, se llegó al final del plazo el pasado dia 19 de Enero a las 12 de la noche. Podemos imaginar el esfuerzo que durante todo ese periodo de tiempo llevaron a cabo los propios interesados, familiares y amigos. votando una y otra vez con la frecuencia que las propias normas de TVE permitían. Nada ni nadie podía salirse del tiesto y así se llegó al final con Normativa Vigente clasificados en 2ª posición de la categoría Pop Rock con 105.800 votos y sabiendo que se clasificaban los cinco primeros de cada categoría. Pero ¡ay, madre! que en esos momentos finales, los intereses de TVE para con sus pupilos de O.T Noelia Cano y El secreto de Alex rozaban la tragedia: ambos intérpretes habían quedado 6º y 7º respectivamente y había que actuar. Actuar como solo nosotros los españolitos untados de poder y de influencias sabemos hacerlo: con la vergüenza al hombro y la prepotencia por delante, amedrentando a diestro y a siniestro y pasándonos todas las normas por el inocente forro del escroto, procurando que el escupitajo sea lo más certero posible. Y en consecuencia sucedió lo siguiente: A Carlos Barroso que en la mañana del último dia se encontraba 3º en la clasificación lo descalificaron por la vía del cloroformo. A primera hora de la tarde de ese mismo día la Srta Viky Bolaños futura presentadora de la Gala llamó por teléfono a uno de los miembros de Normativa Vigente para comunicarle que la Organización había detectado irregularidades en las votaciones y que tenían que penalizarles con 30.000 votos, con lo cual quedarían fuera de la lista. El sorprendido batería haciendo un uso oportuno de su condición tambíen de abogado exige que le pasen con la responsable del evento, la Sra. Eva Cebrián, Directora de contenidos de RTVE e hija de Juan Luis Cebrián Presidente del grupo Prisa, que se pone al teléfono inmediatamente haciendo a su vez patentes alardes de la metodología mencionada y confirma la noticia. El abogado-batería que no se amilana "amenaza", alzando la voz aún más que ella, con que recurrirá a todos los derechos constitucionales o no, y a todos los juzgados por hediondos u oscuros que se crucen en su camino para evitar tamaña tropelía, a lo que ella contesta retándole e incitándole a la acción y dándoles por muertos. Cuando el músico finaliza la "amable" conversación diciéndole que la ha grabado toda y que va a hacer uso de ella, la Sra. Cebrián plega velas inmediatamente y en tono conciliador comenta que verá que puede hacer. Y lo que hace es lo siguiente: un día después de finalizar el plazo, se presentan los resultados definitivos, y Normativa Vigente aparece en 5º lugar con 17.000 votos menos, Noelia Cano y El secreto de Alex aparecen en 2ª y 3ª posición respectivamente, y Carlos Barroso sigue despojado de su existencia por no gritar, no amenazar y seguramte también por no ser abogado.martes, 13 de enero de 2009
El elogio de la sombra


miércoles, 7 de enero de 2009
Un nuevo año más y menos.
Acaba de comenzar un nuevo año y no sé qué decir. Los optimistas y los virtuosos dirán que son momentos para la esperanza, y los millonarios andarán frotándose las manos ante las nuevas perspectivas facultadas por las circunstancias. El resto intentará sobrevivir. Un ejercicio, éste último, acuciado de dificultades por la diversidad de los frentes. Ahora no solo hay que luchar para proveer el alimento, también hay que hacerlo contra el desencanto y contra la sombra de uno mismo, tu otro yo, ese que siempre te está pidiendo cuentas e incitando a la transgresión de todo lo que otros parecen haber ordenado. ¿Adonde acudir en medio de la marea? Algunos hemos perdido esa referencia, la de las jerarquías de lo que es mejor o peor, la capacidad para intuir la amenaza y escapar del desastre por el camino más corto o menos desconocido. Y no creo que se deba a un dejarse llevar por estas nuevas corrientes que algunos hipócritas acomodados llaman de la modernidad. ¿Qué es esto de la modernidad? ¿Acaso somos ahora más felices que en tiempos de los romanos? ¿De qué nos sirven nuestros millones de universitarios si solo unos pocos se paran a leer y a pensar? Desde luego nada mejor para alejarse del pesimismo que no perder el tiempo con esas actividades otrora tan peligrosas. ¡Un nuevo año! ¿Cómo afrontarlo si somos el mismo del año anterior? No debemos esperar diferentes componendas sabiendo que vamos a reaccionar con idénticas actitudes y a la postre, dejando a un lado las incidencias, solo veremos que somos un año más viejos. Y entonces, absurdamente, lo celebramos entre guirnaldas y brindis, medio atragantados aún por las uvas como una ferviente ofrenda a la taumaturgia y el deseo, sabiendo también que tan solo son el dulce y afrutado testigo de la cuenta atrás. ¡Un nuevo año! que me dice poniendo cara de payaso sonriente mi otro yo, y sabiendo que no voy a cambiar. ¿Por qué habría de hacerlo? Vine al mundo para ser yo mismo y no el de enfrente. Y además son ya muchos años de aprendizaje, sobresaltos, retoques y reconstrucción y ahora no vamos a echar la casa abajo por más que algunas paredes se hayan levantado torcidas. ¿Quién es el dueño de la plomada? Así que seguiré recelando de los predicadores y los banqueros y despreciando a los políticos, escupitando a los nacionalistas-fundamentalistas, compadeciendo a los ignorantes por su propia voluntad, rechinando los dientes contra la mala educación, aplaudiendo a la gente lúcida, vitoreando a los independientes, agradeciendo a los artistas el aporte de emoción, vibrando con los músicos, respetando todas las creencias religiosas, alegrándome con las alegrías de aquellos que yo creo que las merecen, ignorando a los que no me aportan ni una pizca de emoción, considerando a los libros la gran caja de los sueños, soliviantándome en mitad de muchas noches, fascinándome con la belleza de algunas mujeres, deseándolas a casi todas, adorando a la familia, recordando cada día a los que ya no están, pensando en el amor, sacando fuerzas de donde ya no las hay para continuar un año más echándolo de menos, escribiendo cosas inteligibles y otras no tanto, conmoviendome ante la enfermedad y la desesperanza, aterrándome con la muerte, buscando desesperadamente a Dios, jugando al golf cada vez más, cazando cada vez menos, haciendo el amor circunstancialmente, sufriendo los miedos y las penas en silencio, continuando solo, teniendo cerca a la familia y los amigos, manteniendo la pasión por los coches, haciendo grandes esfuerzos para no perder el equilibrio, intentando salvaguardar la dignidad, conviviendo con las viejas miserias, esperanzado con llegar pronto a ser abuelo, aburriéndome con los que nunca saben qué decir, haciendo promesas, exasperándome con las hipotecas, cabreándome con los estúpidos, riyéndome de mí mismo, queriéndome a mí mismo, rezando por los mios, odiando a casi nadie durante más de un día seguido, discutiendo inútilmente con mi madre, entusiasmándome con la fotografía, idolatrando al chocolate, pensando siempre en comer, llorando a veces en cualquier parte, sintiéndome incómodo con los que no conozco, acomodado en la resignación, no siendo menos que nadie, comprometido con el mantenimiento de la esperanza, viviendo, sobreviviendo y sobretodo repostando paciencias para poder continuar.
¡Un año más! "Dulce es la guerra para quienes no la han vivido". ¡Dispongámonos a vivirla por jodida que sea!
lunes, 29 de diciembre de 2008
El mundo patas arriba
Lo dijo no hace mucho Eduardo Galeano en TV: "El mundo está patas arriba". Los mares, a veces, están revueltos, encrespados, gruesos o amenazantes, pero nosotros, el mundo, estamos patas arriba. Cuando Galeano pronunció la frase sin duda la ilustró en su pensamiento con ese estado ridículo que adoptan las cucarachas antes de morir. Para darnos cuenta de ello no hay que haber pasado por la Universidad ni gozar del beneplácito de las arrugas, tan solo hay que estar en el mundo y mirar hacia cualquier lado: a derechas o a izquierdas, arriba o abajo, adentro o afuera de todos esos submundos que nos acogen a pesar de las dolorosas huellas que vamos dejando atrás. Nadie puede negar a estas alturas que estamos hechos del bien y del mal en una mezcla cuyas proporciones manejamos según nos deja la conciencia o nos aprieta la ambición, y que por tanto justo es hacer uso de ese inherente y dual espíritu que viaja desde siempre con nosotros, pero la responsabilidad del equilibrio, la lucidez básica para evitar la catástrofe y la propia conciencia de nuestra condición de seres superiores, están desapareciendo para dar paso a un nuevo horizonte, una emergente monstruosidad que se refleja dia a dia en el pensamiento y en las actuaciones individuales, colectivas o estatales. ¡Un nuevo orden mundial! parece ser el nuevo grito salvador que propugnan algunas sectas esotéricas y algunas otras gubernamentales. Sería parafraseando a Giuseppe di Lampedusa "dejar las cosas como están para que todo cambie", pero en este caso hemos sobrepasado ese pensamiento: "hay que desordenar todas las cosas para que vuelva el orden a algunos sectores, algunos países, o cuando menos, a algunos cortijos". Y ese parece ser el camino trazado por los que todo lo pueden, sin ser siquiera dioses, implicando a los menos poderosos en un continuo rechinar de dientes, en actitudes suicidas bajo el paroxismo de la iluminación, en lanzamientos de piedras y de cuchillos, y entre desastre y desastre, en millones de llantos que nadie escucha como música de fondo.