jueves, 27 de agosto de 2009

Anoche soñé


Anoche soñé que escondías tus dedos entre los míos. Fue algo inesperado. Rocé tus manos y se produjo el milagro. Es como si llevásemos los dos toda una eternidad aguardando la señal. Cogistes las mías, sin mirarme, casi ausente, y sin embargo, sentí que intentabas detener el tiempo. ¡Qué momento más maravilloso! Un ínfimo chasquido de dos deseos en medio del Universo. ¡Tan esperado e inesperado! ¡Tan al borde de la prescripción más irreversible! Después, recostastes tu cabeza sobre mi hombro, sin mirarme de nuevo, sin hablar, en perfecto silencio y armonía con lo que ambos ya sabíamos desde un segundo antes. Apenas otro después, ya me sobraban todos los mundos del mundo. Se hizo un silencio sobrecogedor. El silencio perfecto solo apto para escuchar los latidos del alma de quién deslizaba lentamente sus dedos entre los míos. Te miré dos o tres veces fugazmente para no romper el hechizo y temiendo verte desaparecer como una asustada utopía a punto de ser alcanzada. Fue entonces cuando observé tu serena belleza, tu rostro recostado sobre la propia felicidad que, agradecida, nos envolvía en la tela de todas sus esencias. Durante el profundo minuto que te tuve sobre mi hombro y entre mis dedos, apretastes mis manos con todo tipo de intensidades, sin parar, supongo también que recreando en ese levísimo contacto carnal el llanto silencioso que proclamaba desde lo más adentro, desde lo más intenso, la repentina felicidad tantas veces soñada e idénticas veces frustrada, como el Tao, esa esfera extrasensorial de placeres y conocimientos que se aleja en la medida en que te acercas a ella. Durante ese cortísimo e inolvidable minuto encontré toda la razón de mi existencia, comprendí al resto de la humanidad y se me hizo muy pequeño el Universo. Agradecí a todo tipo de providencias los ímprovos esfuerzos de los últimos tiempos para lograr seguir en pie, sin los cuales no hubiese sido capaz de dar contigo. Y la muerte se me antojó como un mero y secundario asunto. Durante ese valiosísimo minuto soñé que ya no tenía que soñar nunca más, y absorbido en la espiral de tu poderoso influjo, todas las fuerzas gravitatorias del planeta me parecieron ridículas. Volví a mirarte, a recrearme en la mirada baja y en tus labios temblorosos henchidos de carne rosa como los pétalos de una flor anhelantes de rocío. No dejabas de acariciar mis manos y tal vez también de agradecer con tu silencio el ruído apocalíptico de dos almas que por fin lograban entrecruzarse robándole al esquivo amor la única probabilidad que distraídamente había puesto en juego entre un millón de millones. Durante ese amadísimo minuto, si existe, dejó Dios de existir y tuve la certeza de que jugó a dejarnos que fuésemos Él para no volvernos locos de deseo y felicidad.

Después, al cabo de ese minuto, desperté. Dios volvió a su extraño y sospechoso sitio, tus manos dejaron de acariciarme, tu cabeza ya no reposaba sobre mi hombro, el amor regresó a su morada de inútiles esperas y profundos llantos, el Universo volvió a parecerme una caja de Pandora, me odié a mí mismo y al resto de la humanidad, desprecié todos los sentidos de mi existencia y me conjuré para no hacer ningún esfuerzo por seguir en pié.

Tao, Dios, amor, mujer callada, o lo que seas, ¿por qué me has abandonado?

martes, 25 de agosto de 2009

Un relatillo.


- Hijo, no me has hecho caso. ¿Por qué te empeñas en la marcha? ¿Qué sabes tú de esas tierras y esa gente? No son como nosotros. Te mirarán como se mira al enemigo, recelarán de tí, despreciarán tus obras y tus pasos y jamás sabrán lo que llevas dentro.
- Que más, madre...
- ¿Qué más? Ahora mi sufrimiento no tendrá fin hasta que logres volver. Tú aquí eres un hombre, alguien con nombre y con cara. Allí no serás nada, una sombra más y tú lo sabes. Yo no necesito nada y tú tampoco, pero ahora me voy a quedar sin lo que siempre he tenido. Lloraré cada uno de mis días y de mis noches pensando en ti. Imaginaré con dolor las peores desgracias y sufriré con tu sufrimiento desde la distancia. Aquello no es el paraíso y tú lo sabes. Tu fuerza y tu sabiduría no se verá crecida entre aquellas gentes y pan no nos falta, ni sol, ni aire, ni paz. Ya sé que los jóvenes sois así, impetuosos, rebosantes de sueños y de vida, pero siempre he dicho que tu camino está aquí entre nosotros, junto a tu madre que te adora y reza por tí. Ya sé que no te voy a convencer, pero recelo tanto de este viaje...
- No, madre, no voy allí en busca de paz ni de sueños, solo sé que he de ir. Es algo que está por encima de mi condición y de mi raza, una llamada desde mis propias entrañas y te juro que no son cantos de sirena. Necesito saber lo que hay al otro lado del horizonte por mí mismo y no por lo que me cuenten otros. Necesito probar otras suertes y respirar otros aires, sacar todo eso que tú dices que llevo dentro y luchar contra todos los imposibles. Solo así sabré de lo que soy capaz. Y luego regresaré, más hombre, más sabio, más hijo y con más dinero.Y cuando llegue seré de nuevo tu amado hijo, y tu serás mi amada madre, y seremos más felices, y ya nunca más regresaré a esa tierra. Permaneceré aquí junto a tí, en mi casa, con mis cosas, leyendo como tantas veces a la sombra del olivo centenario los cuentos de nuestros sabios ancestros, envejeciendo juntos y cuidando de los animales que tanto nos dan. Ya sé que poco te consuela, pero antes de partir ya estoy pensando en volver. ¿Cómo podría olvidar tus abrazos y tus caricias, los amigos, esta casa y todo lo que ha crecido conmigo? No madre, no voy a abandonarte, pero he de saltar al otro lado del horizonte aunque solo sea para contarte a ti lo que hay allí. Yo sé que lo entiendes madre y comparto tu dolor, pero es el sino de los hombres y la maldición de nuestro pueblo. Solo creceré llegando hasta el otro lado, y una vez allí, seré yo mismo más que nunca, me haré respetar y daré todo lo que llevo dentro, llegarán a quererme y a buscarme, haré amigos y compartiré con ellos el pan y las vivencias, aprenderé cosas nuevas, desterraré las malas, formaré parte de sus clanes como uno más, y muchos tendrán mi nombre siempre en la boca. Después volveré cargado de mundos y vacío de miedos para estar a tu lado hasta el final.
- Ve entonces hijo mío. Pero quiero que sepas que solo seré feliz el día de tu regreso.
- Gracias madre por tu paciencia y tu comprensión. Procuraré que la espera sea corta.
Madre e hijo se despidieron entre sollozos.

La espera se está haciendo interminable. En una aldea cercana a la ciudad de Jiffa, al sur de Mauritania, vive Shabanna Fouad, la mujer que despidió a su hijo hace ahora tres años y que nunca más volvió a saber nada de él. Desde aquel instante, su nombre que significa "mujer que pertenece a la noche", logró alcanzar su verdadero sentido.

sábado, 22 de agosto de 2009

...el rico, el pobre y hasta el obispo y el Papa.


El novelista japonés Natsume Soseki contaba a principios del siglo XX que uno de los grandes placeres de la existencia era el hecho de ir a obrar cada mañana en uno de esos retretes de estilo japonés desde donde se podía contemplar el azul del cielo y el verdor del follaje. De jovenzuelo, yo disfruté muchas veces de parecido paisaje mientras llevaba a efecto la obra en cuestión. Después, me limpiaba con una piedra o con alguna hoja del naranjo que tenía encima y que casi siempre se me quedaba pequeña. Algunas veces también lo hice desde la copa del algorrobero más alto del cortijo familiar, ahora que lo pienso, creo que fué para cagarme sobre todos los de abajo y disfrutar haciendo cábalas sobre el fatídico punto de impacto de la carga. Ni siquiera estas cosas me pasaban entonces desapercibidas. Tanto es así que cuando a principios de los sesenta llegábamos a la casa de Albanchez por San Roque, lo primero que hacía era entrar en aquel cuarto diminuto y maloliente a comprobar si el agujero seguía en su sitio. Los abuelos, durante muchos años, no necesitaron de otro asiento. Luego, bajaba a los corrales y comprobaba la pila de estiércol y paja que acreditaba sin ningún género de dudas que el agujero seguía vigente. Tras esa comprobación, tomaba cumplida conciencia de que habíamos llegado al pueblo porque los abrazos y la ensalada de pimientos con orégano del Barranco del Orégano ya los daba por hechos desde muchas curvas antes de llegar. Algunos años después, el agujero fue sustituído por un flamante retrete y la pila de paja y estiercol desapareció para siempre. Desde entonces, la esencia de esa casa ya no volvió a ser la misma.

Parece mentira que a un hecho que nuestra refinada modernidad ha confinado hasta los límites del ocultismo social concediéndole la condición de un acto casi irreverente e innombrable, le neguemos su verdadero alcance al margen del fisiológico alivio que lleva implícito. Me refiero al verdadero placer que comporta. Cagar es como sentarse a una mesa con suculentos y variados manjares, pero en un sentido involucionista que no es capaz de restar ni un ápice la emoción de ambos encuentros. Los romanos y otros pueblos de la misma época lo tenían ya muy presente. Las conversaciones más trascendentes se llevaban a cabo sentados en grupo sobre el agujero, ajenos a los ruídos y a las pestilencias, confabulados con el acto y la posición, en cuya guisa se debían sentir más auténticos y despojados de cualquier mierda, nunca mejor dicho.

Ir al retrete es un acto, no obstante, que refrenda hoy en día la individualidad. Cada uno de nosotros lo hace a una hora, de ésta u otra forma, con lectura o sin lectura, con lavatorio o sin él, con poco o con mucho papel higiénico, rápidos como el rayo o embobados y anestesiados hasta que otro echa la puerta abajo, pero en cualquier caso, plenamente conscientes de un momento cuyo repunte de inequívoca felicidad poco ha de envidiar al de otros menos escatológicos y más absurdamente agradecidos, con la ventaja añadida de que mañana lo volveremos a disfrutar. O pasado mañana en el peor de los casos.

La Historia del hombre se ha forjado desde la propia metafísica de sus deseos, pero tan importante es amar como cagar, el viejo principio de acción y reacción, el cerebro acciona y el culo reacciona. Es la vital y periódica consecuencia de un reciclaje consciente y a su vez correspondidamente placentero. Y jodidamente inevitable también. Si no que se lo pregunten a mi primo Paco cuando le acució tan repentina necesidad en plena Plaza de San Pedro de Roma con miles de personas a su alrededor. Aguantó, resopló, bufó, suspiró, corrió de aquí para allá, y finalmente llegó de mierda hasta los tobillos cuando alcanzó los retretes. Después se limpió con su propia camiseta y no se le ocurrió otra cosa que guardarla en el bolso que su mujer le había dado un rato antes. Supongo que lo hizo -lo de la camiseta digo- en pro de perpetuar, luego ya en casa, la dignidad de un momento que el hombre jamás debería olvidar como uno de los más sublimes y a la vez sencillos de su existencia.

viernes, 7 de agosto de 2009

La chica de los bolsos y las bragas de lunares.


De repente, entre las luces, ha aparecido una chica en medio de la visión circular del objetivo. Me detengo, acerco el ojo al ocular y enfoco con precisión. Debe estar a algo menos de un kilómetro, pero observo con detalle el nº 5 que lleva grabado en el bolso blanco que acaba de colgarse mientras se contornea coquetamente mirándose al espejo. Lo pasa de uno a otro hombro y adopta la postura adecuada para mirarse desde ese lado. Sacude la cabeza y bambolea sus caderas. Deja el bolso sobre la cama y se desprende con decisión del vestido azul oscuro arrancándoselo por encima de la cabeza. Sus pechos, algo pequeños, quedan al descubierto exhibiendo la turgencia que otorga casi siempre la juventud. Luce unas braguitas blancas con lunares oscuros que en un repentino giro de su cuerpo revelan que, sorprendentemente, no son un tanga. Se disfruta durante unos instantes mirándose al espejo desde los cuatro puntos cardinales que le permiten sus giros. Abandona con rapidez la última pose, e inclinándose sobre la cama, coge otro vestido y se lo engancha por arriba. Éste, tiene más vuelo que el anterior y muestra unos colores estampados de rojo y blanco con motivos florales. Vuelve a girarse hacia todos los lados posibles, se lo arremanga con precipitación hasta la cintura y se mira por detrás y por delante. Agarra el bolso del número cinco y se lo cuelga dejando caer el vestido. Lo cambia de hombro, le acorta y alarga sucesivamente la correa mirándose de nuevo. Lo deja sobre la cama. Coge otro, ahora es un bolso negro o azul oscuro, y vuelve a posar repitiendo los gestos anteriores. Se mira por aquí y por allá y vuelve a dejarlo sobre la cama al tiempo que se engancha un nuevo bolso de lunares. Antes de que llegue a colgárselo del todo, se lo arranca con violencia y lo arroja hacia el suelo. Se quita el vestido, otra vez por encima de la cabeza. Vuelve a mirarse y a contonearse, observándose sobretodo por detrás. Se encasqueta un nuevo vestido color beige, y sin pérdida de tiempo, se cuelga el bolso oscuro. Se mira de un lado, del otro, da como unos pasos hacia atrás y hacia adelante, gira las caderas e inicia una especie de baile. Repite los mismos movimientos con los dos bolsos anteriores y, finalmente, se cuelga ambos a la vez. Ahora se observa de este lado, ahora del otro, se pone en jarras y bascula hacia ambos lados y de atrás hacia adelante. Parece reir. Se siente feliz, se ve guapa sin duda e intenta, confabulada con el espejo, sacarle el mayor partido a su atractivo. Parece que adivina mis cábalas a través de la mirada indiscreta del objetivo y se despoja de los bolsos y el vestido. Se ha quedado quieta ante el espejo, lo mira fijamente e inicia un leve giro de la cabeza acompasado hacia ambos lados. Piensa lo que piensa y se baja las bragas con decisión. Ahora más que mirarse parece recrearse, se vuelve a poner en jarras y bascula las caderas como un péndulo haciéndole un coqueto guiño a la linealidad. En uno de eso giros se queda quieta seguramente refrendando todo el universo que ella quería ver. Solo la puedo ver de perfil. La forma de sus pechos se dibuja con deseada precisión en el visor. Lleva así un largo rato. De repente, vuelve a girarse dándome ahora espalda. La visión de su culo me conduce hasta el punto más excitante de toda la muestra, bien redondeado, prominente e imagino que primorosamente apretado y terso. Ahora se da media vuelta y se pone frente a mí. ¡Qué espectáculo más completo desde el punto de vista de las perspectivas y desde el sorprendente de un pubis azabache con el vello bien triangulado y abundante! En ese momento se contornea, gira, baila, mueve lascivamente las caderas y me emborracha de visión y hasta de cuentos de las mil y una noches. Coge el bolso del cinco y lo coloca sobre el pubis, se lo quita y se lo pone con la alternancia que, supongo, le sugiere en lo más profundo de su encanto el deseo y la excitación. Coge cada uno de los vestidos y se los pone simplemente por delante, se gira mirándose por detrás, y parece estallar en una carcajada, imagino que viéndose así con el culo al aire caminando por las calles. Se embute en sus braguitas de lunares, echa una última mirada hacia el espejo, esta vez sin contorneos, y apaga la luz de su habitación y, con ella, también las de un dulce momento en la soledad de una noche más, del largo, cálido e insípido verano.

miércoles, 5 de agosto de 2009

La resurrección de los héroes.


Hola. Me llamo Casto Aurelio Wilson de Balboa y mi vida, hasta ayer, ha sido algo menos sonora que mi nombre. El hecho absurdamente extraordinario que acabo de vivir, me condujo de inmediato a una primera reflexión: si el Universo es infinito, existe la absoluta y certera probabilidad de que un número finito de planetas estén habitados por seres humanos, y en alguno de ellos y en un momento determinado que podría ser ahora mismo, por una humanidad cuidadosamente idéntica a la que puebla hoy la Tierra. Si el Universo, en cambio, es finito, esta última probabilidad carece de cualquier sentido, es decir, resulta aleatoriamente imposible. Pero entonces, ¿qué es lo que hay al otro lado? Algo o alguién ha pretendido darme la respuesta y ahora tengo vuelta del revés la piel de la conciencia. Pero voy a atreverme, todavía algo tembloroso, a contarlo mientras sea capaz de evitar salir huyendo del gran diablo de mí mismo del que ahora me siento tributariamente poseído.

La otra noche, anteanoche, creo, alguién que no soy capaz de describir, me llamó en medio del sueño, para invitarme a una reunión extraordinaria, "trascendente, universal y definitiva", según su sosegada y propia voz. Me habló del sitio y de la hora, al amanecer del día siguiente, y me dijo que una vez allí, aún siendo yo el personaje menos significativo, me convertiría en el oído de toda la humanidad, el fiel y único testigo del mayor debate en la historia del hombre y de su particular tragedia. Comenzó a nombrarme algunos de los asistentes y, cuando escuché los nombres de los primeros cuatro o cinco, salté como alma en pena de la cama. "¿Pero qué es esto?", pregunté entre la sorpresa y el terror. La voz continuó nombrando, y yo, con cada nombre, daba un paso más hacia el abismo de una convencida y repentina locura. Cuando acabó con la lista, dejando atrás el tono sosegado del mensaje, ordenó con voz severa: "Debes estar allí. Tú no eres menos importante que cualquiera de los nombrados. Descubrirás el origen del mundo, la materia de la mente humana, la verdadera historia de tu raza y la dimensión del Universo. Si no lo haces, morirás en el transcurso de ese día".

Con el manto más oscuro de la noche aún sobre mis espaldas, completamente fuera de mí e imbuído por una extraña mezcla de terror y de felicidad, me encaminé presuroso hasta el lugar de la cita, un lugar que se me ha prohibido nombrar y desde donde se divisa un vasto paisaje.



Así comienza la narración de un hecho que cambiará inevitablemente el curso de la historia del hombre y pondrá una luz en la comprensión del entorno que le ha rodeado desde el principio de su existencia. Todo ello quedará fielmente reflejado en un libro que la misteriosa voz de la medianoche aún no ha ordenado escribir.

viernes, 31 de julio de 2009

ETA versus IIM, inútil e imbécil matador.


Inútil e imbécil matador:

No es tu estúpida acción la que me anima a nombrarte, no. Ni siquiera me mueve la reivindicación solidaria con el enorme dolor que produces. Lo hago porque desde la infinita distancia que se interpone entre tú y yo, y desde el blanco y el negro que envuelve mi vida y la tuya, es a lo único que yo puedo optar ante la jodida imposibilidad de poder machacarte lentamente con mis manos cada una de las podridas porciones de esos sesos que te adornan tan tristemente la cabeza. Tu obsesión por destruir inútilmente lo más esencial de una familia que ni siquiera conoces, no es tan grande como la que yo tengo ahora porque los no pensantes, infectados de rabia y de mierda en la conciencia como tú, desaparezcais del mundo conocido, y en la obligada sinergia con el desconocido, tampoco seáis capaces de llegar a éste.
¿Cuántos años lleváis haciendo de esperpénticos hombres de Cromagnon desterrados de todo tipo de paraísos?

¿Qué sabes hacer tú aparte de poner bombas o disparar a quemarropa y luego salir alocadamente corriendo? ¿En qué piensas cuando llegas después a tu puta casa? ¿Con qué sueñas cuando te revuelves en tu mugriento colchón oliendo los pedos y el rancio sudor de tu puta novia? ¿Eres capaz de mirar por las mañanas al cielo con algún atisbo de alegría? ¿Eres capaz de disfrutar intensamente de algún momento con las ratas de tu casta? ¿Sabes acaso lo que es vivir tranquilo? ¿Qué pensarás de todo esto cuando ya de viejo te veas postrado como una rugosa basura en un sillón? Espero ferviente y anheladamente que no llegues hasta ese patético estado y te revienten mucho antes en cualquier esquina o te pudras de sida y de sífilis en la cárcel más asquerosa de todo este país que tanto odias y que ni siquiera sabes porqué.

¿Qué cosas se pueden defender cuando jamás se da la cara? ¿A qué te pareces tú cuando te miras al espejo? ¿Porqué no te tiras desde la torre más alta de Euzkadi envuelto en una ikurriña para que así, al reventarte contra el suelo, sus preciosos colores se solapen con los de tu sangre, tus sesos y tus vísceras? Sería un espéctaculo sonoro, colorista y sobretodo escatológico. ¿No lo has pensado nunca? ¡Claro, te faltan los cojones necesarios y te sobra toda la éstúpida carga con la que le llenan el cerebro a los mamones desquiciados como tú!

Dime seriamente qué esperáis alcanzar matando de vez en cuando a un político de segunda o de primera fila o a un guardia civil entre los miles que piensan en vosotros cada una de sus noches y sus días. ¿Pretendéis acaso tan solo llamar la atención? El circo es para los payasos y las fieras de verdad, y vosotros, tristemente, os habéis convertido en una burda antítesis del payaso. Sois los despayasos del mundo porque a todos los que les suenan vuestras siglas se rién por no llorar con esa, ahora más que nunca, trasnochada y utópica reivindicación. Hasta la mafia italiana os ha escupido el honor de tacharos como unos aprendices completamente imbéciles.

Tal vez solo sea esa vuestra aspiración: que se hable de vez en cuando de vosotros antes de que desaparezcáis oportunamente ahogados en esa mierda de nacionalismo de alpargata que os ampara ingenuamente, y por eso matáis de vez en cuando también. No está mal del todo. ¿Cuando toca que se hable otra vez de vuestra heroica y atropellada huída? Sabed que somos unos cuantos y que hay donde elegir, pero la condición perpetua de vuestro infierno interior no os dejará jamás tranquilos hasta que se extinga el último gen de ese esbozo de raza aria de la que os creéis estúpidamente poseídos. Podéis matar algunos más, todos los lloraremos intentando al menos apaciguar el terrible dolor de los que lloran de verdad, pero debeís saber que jamás tocareís esa risible gloria que habéis dibujado en la podredumbre de vuestros intereses, ni vivireis tranquilos un solo momento de vuestras vidas, ni disfrutaréis escuchando con plenitud ninguna música, ni alcanzareís ningún orgasmo con la trascendencia que lo hacen los que no son como vosotros, ni podréis reir a carcajadas sin que importe quién se encuentra a uno u otro lado, y ni siquiera podréis tener un nombre como yo y como otros muchos, porque vuestra cobardía y vuestra desgracia se han visto obligadas a borrarlo dejandoos como única identidad la de un puñado de sombras con forma de muertos vivientes.

¿En qué os habéis convertido? ¿En qué te has convertido tú inútil e imbécil matador? Sois tan solo una herramienta descabezada de los que aún son más cobardes que vosotros, y cada vez que golpeáis, se acerca vuestro último estertor. El estertor de una deseadísima y pronta muerte que habríais podido evitar si no hubiéseis llegado a salir, vosotros y los que os mandan, por el fatídico y maloliente agujero de vuestra inoportuna madre.

miércoles, 29 de julio de 2009

Momentos de triunfo.


- Hace un instante no sabía nada de ti y ahora me inundas de mí misma haciéndome sentir la primera y añorada realidad. No sabría describirlo por más que me premiaran con infinitas vidas. Es algo que fluye incluso fuera de todo lo espiritual, desde muy adentro, desde lo más intenso, una indescriptible magia aún siendo yo soñada como la reina de las hadas. Espero, no obstante, que lo entiendas, y si te es preciso, que también lo olvides. No puedo contenerme, no podría seguir viviendo sin decírtelo. ¿ Quién te ha traído? ¿De qué estás hecho tú para romper en mil pedazos mi memoria y hacerme toda entera nuevamente? Llorar ahora sería toda una falta de respeto a este espectáculo que roza lo inhumano. Y lo deseo más que a tí mismo. Recrearme en el acuoso contacto de las lágrimas, saber por qué se han desprendido, sorberlas como un néctar de alquímicos poderes... y estallar en toda la extensión de la palabra. ¿Por qué has llegado hasta mí con todo este ruido de deseos? Pareces el dios que siempre he ido buscando, entre los silencios, entre las palabras, entre los olvidos o entre la posible inexistencia. Quiero que lo sepas por más que te cunda el pánico de lo imprevisible y a pesar de tu incontenible excitación. ¡Disfrútala! ¡No dejes que aminore aunque yo calle! ¡Mírame a los ojos y dáme una respuesta! Pero hazlo sin dejar de ser el que eres ahora mismo. Sé por una vez tu propio y absoluto dueño y ríndele homenaje al Universo entero que se ha postrado ante tí, y ahora también ante mí. ¿Puedes decir algo que sea capaz de alienarnos con este instante? ¿O debemos tal vez callar sellando con un beso la eternidad que ahora mismo deseamos?

- Tu mano en mi mano ya hablan por sí mismas, no dejes ni un momento de mirarme y conjúrate con todo lo que has dicho. Entre tus dedos noto un tacto de almas, un dulce vértigo de ansias que se entrecruzan, y en esa legítima locura, tu enorme felicidad a mi se me queda pequeña. Ahora ya sé quién eres. Mantente así mientras ordeno que se detenga el tiempo. El tuyo y el mío.

Después, en el curso de nuestro propio tiempo, he dejado de mirar a las estrellas, me he levantado de la hamaca, he dejado a la madre durmiendo arriba, y he vuelto a casa agarrado al perro.

domingo, 26 de julio de 2009

Los poemas del coño, el origen del mundo.


No suelo hacer muchas incursiones en los blog de otra gente, pero el otro día tuve el acierto de conectar fortuítamente con uno que se llama "Los perros de la lluvia" firmado por un tal Jimarino, en cuyo pensamiento me detuve entusiasmado durante un largo rato. Sus archivos son profundos y variados, su estilo irritantemente preciso, y su poesía, resulta conmovedora y fielmente comprometida con la realidad descrita. En uno de sus últimos archivos se explayaba hablando del descubrimiento de un libro de poemas "El origen del mundo" traducido y recopilado por Juan Abad, en el que aparece una selección de los mejores "poemas del coño" de los últimos dos milenios. Leyendo algunos de los seleccionados en el artículo del blog, me animé a comprar el libro, y he de decir que su lectura describe la continua confrontación entre el poder físico y metafísico del propio coño, su significación a lo largo de la Historia, la condición hilarante que casi siempre lleva implícita su mención y el enardecimiento de la imaginación que le produce a todo aquel que lo mira, lo palpa, lo disfruta o lo lee.

Como elemento esencial de adoración y culto desde que el hombre es hombre, el coño también ha merecido que se hable de él desde la métrica sonora de unos versos de los que no han podido escapar los más insignes autores. El libro es una continua exaltación a tan esencial elemento dejando para más tarde las aureolas que siempre han venido adornándolo con esas florituras del amor y todas sus consecuencias absurdamente espirituales. Ya lo dice en el libro el poeta francés Benjamin Pèret:

He aquí el coño tan suave
el verdadero pan de los cojones
cuyos pelos nos cosquillean
hasta en la boca.

Para que nadie se quede corto ni largo, ahí van algunas prendas del libro:

Rufino (S. II/III dC)
Competían Melita, Rodope y Rodoclea
por ver cual de las tres tenía el mejor coño
y me nombraron juez. Como las diosas célebres
se levantan desnudas, ungidas con el néctar.
Brillaba el de Rodope suntuoso en el centro de sus muslos
como hendido por céfiros de rosas.
Como cristal era el de Rodoclea, húmedo como imagen
en un templo, recién acabada de esculpir.
Pero yo, que sabía lo que sufriera París con su fallo,
a las tres ya inmortales coroné.

Pietro Aretino (Arezzo 1492- Venecia 1556)
Soneto lujurioso VI

-Porque he probado tan solemne polla
que me vuelve al revés la orla del coño,
yo querría ser toda entera coño
y también que tú fueses todo polla.
Porque si fuese coño y tú polla,
calmaría por un buen trecho al coño
y también tú tendrías de ese coño
todo el placer de que es capaz la polla.
Más no pudiendo ser toda yo coño,
ni convertirme tú del todo en polla,
el buen querer acepta de este coño.
-Y acepta tú de mi menguada polla
la buena voluntad; en ella el coño
encaja, y yo le encajaré la polla;
y luego por mi polla
menéate tú entera con tu coño:
y seré polla yo, y tú serás coño.

Francisco de Quevedo (Madrid 1580- Villanueva de los Infantes 1645)

Estaba una fregona por Enero
metida hasta los muslos en el río
lavando paños, con tal aire y brío
que mil necios traía al retortero.
Un cierto conde, alegre y pacentero,
le preguntó con gracia: "¿Tenéis frío?"
Respondió la fregona: "Señor mío,
siempre llevo conmigo yo un brasero".

El conde, que era astuto y supo dónde,
le dijo, haciendo rueda como un pavo,
que le encendiese un cirio que traía;

y dijo entonces la fregona al conde,
alzándose las faldas hasta el rabo:
"Pues sople este tizón vueseñoría."

Angeles Mora (Rute-Córdoba 1952)

Una mujer sentada en la terraza
se seca el pelo.
La cabeza inclinada
sobre un albornoz
entreabierto.
Los dos senos redondos
en los muslos dormidos.
Una sombra se asoma
al resplandor del suelo.

Aurora Luque (Almería 1962)

CARPE noctem, amor. Coge el brusco deseo
ciego como adivino,
los racimos del pubis y las constelaciones,
el romper y romper
de besos con dibujos de las olas y espirales.
Miles de arterias fluyen
mecidas como algas. Carpe mare.
Seducción de la luz,
de los sexos abiertos como tersas actinias,
de la espuma en las ingles y las olas
y el vello en las orillas, salpicado de sed.

Desear es llevar
el destino del mar dentro del cuerpo.


miércoles, 22 de julio de 2009

Sumisión, indefensión y... ¡Santiago y cierra España!


¿Hay algo de lo que se pueda estar a salvo en este país? Sí: de las temibles huestes del Cid Campeador y de la mano firme y el cerebro hueco de Francisco Franco. Algunos dirán también que de Aznar y de su homólogo anterior Felipe González. Pero estos últimos están románticamente equivocados. Entre esos dos forjaron el perfecto caldo de cultivo para que España ande ahora así: orgullosa de sus respectivas herencias, acojonada con una invasión que ella misma ha puesto decenas de veces en marcha, sumida en el horizonte de dos únicos bandos que se hincan continuamente de rodillas para alcanzar el consenso, y untada de mierda hasta las orejas ante la comunidad internacional por no haber sabido apartar a tiempo la porquería. Jode decirlo casi tanto como a otros les joderá escucharlo, pero este es un país exclusivamente de engañantes y engañados, de pillos y de tontos, donde la izquierda y la derecha y su trasnochada confrontación han borrado oportunamente del mapa los colectivos intermedios, esos a los que podríamos llamar "gente" en la acepción más normalizada del término. Aquella España "una, grande y libre", de la que debiéramos sentir tanto espanto como nostalgia, aunó en esos tres vocablos la precisa descripción del paraíso, si éste se dejase ver y disfrutar. Hoy, en cambio, ese sueño triconceptual proclama su precisa negación, tres veces tres, con cada despertar. España ya nos es una sino varias y enfrentadas. España ya no es grande: carece de imperios, no pertenece al club de los poderosos, sus jóvenes andan culturalmente en el furgón de cola del continente, y la lengua castellana se encuentra bajo sospecha. España ya no es libre: depende militar y económicamente de otros, se ve obligada a pedirle permiso al maestro armero antes de promulgar las leyes, y anda continuamente de puntillas para no molestar la siesta de ciertos colectivos que milagrosamente han pasado a ocupar la primera línea de fuego. Pero alentados por la regresión, algunos han adquirido una españolísima agilidad: la de pasar en un instante, como la repentina visión de una estrella fugaz, de un bando a otro, del club de los engañados al de los engañantes, y un solo segundo despúes del tránsito, borrar de un plumazo casi toda la memoria. En ese trasiego, los que por normales con sospechoso aire de torpes hemos quedado al otro lado del muro, ahora somos conscientes de una abrumadora indefensión que comenzó gestándose en el sustrato de esa España imbécil y bipolar de las derechas y las izquierdas. Pero pongamos algunos ejemplos:

Indefensión ante el trato vergonzoso y canallesco de todas las compañías telefónicas, indefensión ante los continuos intentos de timo a través de los teléfonos móviles, indefensión ante la avalancha incontenible de publicidad engañosa, indefensión ante las facturas fraudulentas de las compañías eléctricas, indefensión ante las subidas caprichosas de todo tipo de artículos, indefensión ante el talante y la ineptitud de muchos funcionarios, indefensión ante las represalias de esos mismos cuando son desenmascarados, indefensión ante el maltrato de los bancos y sus injustas comisiones, indefensión ante el moroso, indefensión ante la abrumadora corrupción de alcaldes, concejales y técnicos municipales, indefensión ante la exasperante lentitud de los procesos judiciales, indefensión ante las caprichosas tendencias de muchos jueces, indefensión ante la mala educación de muchos jóvenes, indefensión ante los risibles méritos de bastantes dirigentes, indefensión ante el exiguo mercado de trabajo, indefensión ante el insulto inacabable de los nacionalistas, e indefensión ante los que teniendo el poder y los medios no han hecho nada para arreglar tan indignante desamparo.

Yo cuento lo que veo, otros viendo lo mismo no contarán nada, y el resto harán como yo o contarán ovejitas por la noche y vacas hermosas y orondas por la mañana.

No hace mucho llamé al dueño de un chalet en la costa de Mojácar para alquilarlo un fin de semana, y así, como el que no quiere la cosa, me pidió 1500 euros. Solo le dije: "Mire, o es usted millonario a cuenta de otros, o es usted gilipollas". Y colgué.

Pues eso mismo, el ejemplo perfecto de la España bipolar: o se es lo uno, o se sufre de lo otro.

miércoles, 15 de julio de 2009

Olvidémonos de España.


Año 2040 en un lugar del planeta Tierra que hasta hace muy poco se conocía como España.-
Las carreteras llevan varios días colapsadas. La confrontación entre las fuerzas policiales solo está consiguiendo agravar el problema. Las mercancías no llegan a tiempo a destino y las pérdidas están resultando devastadoras. El Gobierno catalán acaba de expulsar a los últimos indigentes y éstos se hacinan junto a la frontera provocando todo tipo de altercados entre ellos.
Colombia, Chile y Argentina acaban de crear una comisión tripartita para la salvaguarda de la lengua castellana y la defensa de la memoria histórica de la vieja España. Méjico, invitada por los países mencionados a unirse a la iniciativa, ha preferido la no participación alegando razones precisamente de memoria histórica.
EE.UU continúa sin reconocer la soberanía de los diversos Estados segregados de la vieja España a pesar de que mantiene todo tipo de transacciones comerciales con ellos. Lo que queda de esa vieja España: varias provincias de la zona oriental de Andalucía y la inmensa mayoría de las pertenecientes a las antiguas regiones autonómicas de Castilla la Mancha y Castilla y León, se han convertido en una anomalía geográfica y jurisdiccional dentro del territorio de la península Ibérica. La pobreza y los escasos recursos de este reducto llamado ahora la España Independiente le auguran un incierto futuro y la más que presumible desmembración hasta ser absorbida por el resto de las naciones que la rodean. A este respecto, el máximo dirigente de Euskalherría, en el discurso que pronunció en el día de los mártires de ETA, ha dicho textualmente que el fin definitivo de la España Independiente está muy cerca y que, en el reparto de las propiedades, Euzkadi tiene mucho que decir por haber sido la región más castigada por la represión tiránica del antiguo Gobierno nacional. Mientras tanto, centenares de personas de la España Independiente cruzan a diario clandestinamente las diversas fronteras en busca de sustento y de trabajo, ya que su Gobierno se halla en un estado de absoluta precariedad sobretodo en lo que repecta a las pensiones y al resto de los servicios sociales. Los grandes bancos han dejado algunas sucursales en el territorio para atender las cuentas de los escasos ahorradores que aún quedan por allí.
La lengua castellana ha sido prohibida expresamente en todos los centros oficiales y educativos de las distintas naciones segregadas, salvo en Cataluña, donde se permite en algunos centros especiales, según el máximo dirigente catalán: "en deferencia a la gran familia de la América latina".
Agentes del servicio secreto de Euskalherría sospechan de la formación de un grupo terrorista en la España Independiente dispuesto a reivindicar con sangrientos atentados la antigua soberanía de la España peninsular. El presidente vasco les ha enviado un mensaje a través de su último discurso advirtiendo que el único camino que tienen los terroristas es el de la cárcel.
La policía interfronteras, creada por todos los Estados segregados, mantiene su lucha jerárquica provocando con sus numerosas detenciones y controles el caos circulatorio en toda la península.
La Iglesia llama al orden desde sus grandes sedes en Cataluña y Euskalherría. España Independiente se ha quedado sin sus prelados más relevantes que se trasladaron en los inicios del conflicto hasta las sedes mencionadas. Un puñado de curas jóvenes se encargan de impartir el evangelio y los oficios por los pueblos del país.
El Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio han advertido acerca de los riesgos en las transacciones comerciales con las distintas naciones del territorio de la Península Ibérica a causa del desorden, el odio y la inestabilidad, que ya costó miles de muertos en el sangriento proceso de la segregación. El Alto Tribunal de La Haya ha decidido archivar todas las causas al respecto.
El Presidente francés, en la reciente visita a su homólogo en Cataluña, ha querido dejar claro que su País desea que se respete la nacionalidad y la convivencia de la España Independiente con quién mantuvo tan buenas relaciones a lo largo de las últimas décadas. Por su parte, el Ministro de asuntos económicos de Cataluña ha firmado un acuerdo con su homólogo francés para canalizar, a través del comercio del país vecino, la venta de cava, sometida en los últimos dos años a una crisis sin precedentes por la falta de compradores en el territorio peninsular.
Por último, el juez español Benigno Garzón Cienfuegos ha abierto una causa para imputar al antiguo presidente de la nación, varios de sus ministros y a los máximos dirigentes de aquella oposición, por considerarles responsables del deterioro y la desmembración social, los diversos crímenes contra la humanidad, la destrucción del territorio nacional, la erradicación de la lengua castellana, y la consecuente e inminente desaparición de lo que él ha venido a llamar la Gran España. Esta iniciativa ha sido objeto de diversas burlas a cargo de los máximos dirigentes de las naciones segregadas sabedores de que tales encausados gozan de absoluta impunidad jurídica y disfrutan, ellos o sus herederos, de enormes propiedades en sus lugares de residencia, ubicados en todos los casos, fuera del territorio de la España Independiente.
Mientras tanto, dos de esos máximos imputados, los ancianos Jose Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, han presentado su libro conjunto "Nuevo Kamasutra, el placer de joder a tiempo y en el tiempo" en el Liceo de la capital de la nación catalana. Uno de los ejemplares, ha sido enviado, firmado por sus autores, al nuevo Presidente de los Estados Unidos, el 2º presidente de color en la historia del país americano, que al recibirlo ha comentado que tomará cumplida nota de tan insignes autores para no caer en los mismos errores que su anterior colega de cargo y color y que, a la postre, fueron los responsables de su triste y efímero paso por la Casa Blanca.